Escribe: Psic. Leticia Trigos Rodríguez

Terapeuta, individual, familiar y de pareja.

 

La dependencia emocional implica una relación complicada en donde hay sufrimiento, en donde tenemos creencias equivocadas de lo que es el amor, una relación tóxica en donde se termina permitiéndole “todo” y que nos cuesta trabajo romper, o que en ocasiones somos incapaces de hacerlo.

Se tiene normalizado el “pasarla mal” e incluso se asume que amar y sufrir van de la mano, es algo que hemos seguramente aprendido, es cultural, educacional; lo hemos visto en nuestros padres como primer modelo de relación de pareja e incluso pudo ir pasando de generación en generación, también son conceptos o mandatos religiosos… etc., no importa de dónde obtuvimos estas creencias lo importante es que podemos redefinir el concepto del amor desde una forma más madura, más sana, quitando todos esos conceptos románticos de la novela romántica de Hollywood, de Disney que nos hacen percibir una realidad de forma distorsionada.

La dependencia emocional provoca síntomas como ansiedad o depresión manifestándose en el cuerpo, generando problemas digestivos o en la piel, migrañas…etc., y las personas acuden a médicos, psicólogos y psiquiatras a veces no identificando lo que les está ocurriendo.

En busca de una relación de pareja que sume, que construya.

Alrededor de la dependencia hay otras creencias como la de “casarse para toda la vida” un gran peso para nuestra parte inconsciente, las cosas cambian, las personas también, evolucionamos como pareja y también de forma individual. Sin embargo, ¿qué pasaría si la pareja no va a la par?, entonces ya no hay opción y ¿hay que continuar para toda la vida?, más nos convendría no prometer eso. Peor aún, prometer a pesar de estar viviendo algún tipo de violencia, estar mal y no irse por la creencia o la fantasía de que si aguanto conseguiré que la relación funcione, de que por mí va a cambiar, de que mi amor lo logrará y entonces podré ser feliz para toda la vida.

Lo asertivo sería seguirnos eligiendo, una relación que suma, que hace crecer, en la que se comparten los mismos valores, las mismas metas y objetivos en la vida, en la que se siga cuidando el vínculo. Una relación fácil, que fluya, en dónde haya compatibilidad, en donde sean compañeros, haya confianza y se desee el bien del otro.

La dependencia emocional funciona igual que una adicción, sólo que en vez de dirigirse hacia una sustancia o conducta compulsiva se dirige hacia una persona, es una necesidad no una elección y también genera síndrome de abstinencia, la necesidad de “volver a consumir”, hay “recaídas” y las sugerencias al respecto, el abordaje, al igual que con las sustancias y las conductas adictivas, será contacto cero.

Existen otros modelos de referencia que implican mensajes y creencias tóxicas como “sin ti no soy nada”, “si me dejas me muero”, “me quedo por mis hijos”. Justo eso es lo que entonces les mostramos a los hijos, les enseñamos a quedarse a pesar del desamor, del sufrimiento, de la violencia. Si no eres feliz en tu relación puedes irte, es un espacio en el que se decide quedarse o no, no es un castigo, no es una prisión.

¿Cómo formar una relación madura?

Primero me planteo qué es lo que busco en una relación de pareja, cuáles son mis valores, cuáles son mis límites, qué es lo que nunca permitiría en ninguna circunstancia, qué no es negociable bajo ningún concepto.

Si no nos planteamos esto, perpetuaremos las relaciones tóxicas.

Si requieres apoyo o acompañamiento, no dudes en acudir a terapia.

Septiembre, 2020.