Comenta: Esp. Laura E. Aguilar Maldonado

Terapeuta individual, familiar y de pareja.

En este libro podremos encontrar actividades relacionadas con la educación de la felicidad, necesarias en el mundo actual que con tantas exigencias que se han propiciado entre padres e hijos, se ha olvidado la vivencia diaria de la felicidad.

Temas como conversar, el sentido del humor, recordar momentos agradables de nuestro pasado, agradecer las cosas diarias que nos dan las personas que nos rodean, etcétera, son algunos de los temas que incluye este texto.

La finalidad es llevarlas a cabo en familia para poder ir aprendiendo a no olvidar nuestro motivo principal en este mundo; aprender a disfrutar nuestro día a día junto con las personas que más queremos y también dentro de nuestra sociedad.

Quizá la lectura de este texto motive a muchos padres a retomar la idea de ser felices y tal vez redefinir o estructurar nuestras vidas con otro sentido. El detenerse unos minutos al día a reflexionar sobre lo que hemos olvidado en el camino sobre nuestros sueños al inicio de nuestras vidas nos puede llevar a cambiar actitudes, formas de pensar, modos de reorganizarse y de relacionarnos con nosotros mismos y con los demás. Hoy en día existen cursos para ser felices, uno de ellos el de la Universidad de Harvard. Impartido por Ben Shahar.

En algún momento de la historia de la humanidad perdimos la raíz de nuestra existencia. Hemos perdido los valores primeros, el valor del otro, el apreciar la vida de cada ser vivo en el planeta. El reconocernos seres humanos, frágiles, con imperfecciones, necesidades y problemas. Sin embargo, estos aspectos que tenemos en común nos atemorizan, nos vuelven egoístas, nos han convertido en insensibles ante la problemática de muchos seres humanos, incluyendo las personas que están más cerca de nosotros. Quizá los más cercanos se nos olvidan más, les exigimos más y les demostramos menos el amor y lo importantes que son en nuestras vidas. Hoy día se escucha mucho sobre la búsqueda del bienestar, enseñar a vivir y no a sobrevivir.

Descubrir tus habilidades y conocerte ayuda a ser feliz, porque quién se reconoce con capacidades puede ver un futuro alentador para desarrollarlas, brinda seguridad y un gozo por descubrirte útil y único de cierta forma en este mundo que quiere ver todo globalizado.

La vida como valor fundamental destaca en todo lo mencionado anteriormente. Y vivir es una relación primero con un ser superior, si se es creyente, después con uno mismo, con los más cercanos (familia, amigos, compañeros, comunidad, etc.) refiriéndonos a seres humanos, pero también hoy es necesario reestructurar nuestra relación con los otros seres vivos de nuestro planeta, con la naturaleza y con el dinero. Si podemos empezar a cambiar la crítica por la acción constructiva y de bienestar podremos encontrar una gran esperanza para nuestro mundo.