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Límites con amor

art. lmites con amor 1Por: Mtra. Adriana Hernández G.
Psicoterapeuta familiar y de pareja. Especialidad en niños y adolescentes.

Cuando los padres de familia hablan sobre disciplinar a sus niños, a menudo se refieren a castigarlos. A lo que nos referimos aquí al hablar de disciplina amorosa es a enseñar a los niños lo correcto de lo incorrecto, de una manera respetuosa y efectiva.

Quita de tu diccionario la palabra: CASTIGO y sustitúyela por: consecuencias de los hechos que ocasionan pérdida de PRIVILEGIOS. He aquí unas guías disciplinarias:

- Establece normas y expectativas claras. Comunica claramente lo que quieres decir, no digas lo que no estés dispuesto a cumplir. Si es hora de irse del parque, no amenaces a los niños a dejarlos allí. Anuncia la hora de partida con 5 minutos por anticipado, y llévate a los niños a la hora indicada, aún si se quejan.


- Demuestra que aceptas las emociones y los deseos de tus niños. “Veo que estás triste por no poder ir a la escuela con tu hermano. Pensemos en lo que haremos cuando regrese a casa.”

- Implementa consecuencias razonables por el mal comportamiento, y reconocimiento por el buen comportamiento de tus niños. Cuando tu hijo moleste a su hermanita, retíralo a otra habitación por un tiempo determinado. Cuando la trate bien, déjale saber lo mucho que aprecias esta conducta.

- No esperes más de lo que ellos son capaces de hacer. En lugar de enojarte con ellos por estar inquietos en la tienda, pídeles que te ayuden a elegir las frutas y las verduras, y a contarlas. Las salidas a hacer mandados deben ser breves.

- Haz un frente unido con tu pareja y otros encargados de tus niños. Si les permites a tus niños una hora diaria de ver TV, asegúrate de que los demás adultos implementen esta norma. Si tus
niños tienen berrinches a la hora de apagar la TV, considera eliminar el privilegio de ver TV el día siguiente.

- No implementes consecuencias negativas cuando estés enojado. Si tus adolescentes te hablan groseramente y empiezas a enojarte, cálmate antes de decidir cual será la consecuencia que impartirás.
Enojado puedes reaccionar exageradamente.

- Si el mal comportamiento de tus niños aumenta, escucha, observa y reflexiona sobre lo que puede estar sucediendo. A veces la conducta de los niños es una manifestación de estrés, temor u otras emociones.

Comparte tiempos divertidos con tus niños, provéelos de un entorno seguro con rutinas, amor y límites.