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En Busca del Cambio: Hacia una Actitud no Violenta

Por: Leticia Trigos Rodríguez

Psicoterapeuta

EN BUSCA DEL CAMBIO: Hacia una actitud no violenta.

La violencia en ninguna de sus manifestaciones está justificada, ya que siempre deja daños. Erradicar los conceptos erróneos de que puede ser utilizada para educar o para resolver conflictos es una tarea ardua de reeducación. Socialmente parece ser aprobada, como si viviéramos en una jungla y el más fuerte, es decir, el que mejor ejerce la violencia es el ganador. La realidad es que estamos inmersos en una sociedad de mucha competencia en la que a nadie le gusta perder y solemos, en términos generales, no respetar los sentimientos o no conservar la confianza del otro.

Las reglas básicas que permiten un intercambio afectivo sano y honesto son ignoradas.

Un paso importante que hemos dado como sociedad es reconocer la violencia. Muchos han hecho propuestas interesantes para clasificarla y con ello una gran labor en el campo de la psicología social, dirigiendo esfuerzos hacia la toma de conciencia que debemos de tener en cuanto a las relaciones de desigualdad de género y defensa de los derechos humanos.

La violencia estructural, la que se genera en las instituciones, desde mi punto de vista es la que más frena nuestro crecimiento, de poco servirán nuestros esfuerzos por modificar las creencias y estilos de vida individuales en nuestras familias y sociedades, si no tenemos una base gubernamental que nos sustente, nos apoye, regule, sea congruente, actúe con ética, nos proporcione confianza y garantice nuestra seguridad.

Por lo pronto, lo que a nosotros nos corresponde de forma individual es tomar conciencia de nuestras actitudes violentas y/o analizar en qué forma estamos contribuyendo para que la violencia permanezca en nuestro ambiente familiar y social. Cambiar de actitud y comportamiento no es un proceso lineal, a veces fracasaremos pero seguiremos aprendiendo, tanto de nuestros aciertos como de nuestros errores y una vez que dejemos de esperar que los demás cambien y comencemos a trabajar sobre nuestro propio comportamiento, nos percataremos de que el cambio es posible.

Tenemos como individuos que movernos para que el sistema se mueva. Actuemos diferente para que los resultados también lo sean, o al menos para apreciar la vida de otra manera.