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Eduquémonos para Amar - Amémonos para Educar

eduquemonosEduquémonos para Amar, Amémonos para Educar.

Por: Psic. y Sex. Mary Carmen Herrera P.

A través de la historia, en la época en que existía la familia extensa; los niños crecían a la vera de todos los adultos y se les enseñaba a “obedecer” las normas y a los adultos; había más espacios, más juegos y la confianza en que la familia buscaba el bien común.

Cuando surge la familia nuclear y el hombre sale a trabajar fuera de casa, la mujer permanece en casa con roles determinados cuidando a los hijos, el hogar y la familia.

Posteriormente la situación económica y social cambia y la mujer se integra al proceso productivo, trayendo un cambio importante que afecta a la dinámica familiar y sin embargo sigue prevaleciendo la unión familiar y los roles del varón como jefe de familia son claros.

Según algunos sociólogos y psicólogos; hacen postulaciones importantes de lo que los adelantos tecnológicos, cambios culturales y de valores están afectando en la actualidad a la unión familiar.

Por una parte, las generaciones anteriores recientes están conformadas por personas que tuvieron que esforzarse mucho para lograr sus metas, el trabajo resultaba arduo, pero la capacidad de logro era tan firme y las satisfacciones llenaban plenamente a quienes tenían estos atributos. Desgraciadamente en un afán y en un “amor” mal entendido, se ha buscado facilitar la vida de los hijos proporcionándoles “aquello de lo cual nosotros carecimos” y aunado a esto; los adelantos tecnológicos que de pronto nos rebasan, han facilitado de manera muy importante la vida de los jóvenes y solo hay que apretar botones para obtener rápidamente lo que desean o buscan; creándoles una cultura de rápida satisfacción a sus demandas; y dentro de esta ecuación, la perseverancia, tenacidad y capacidad de logro, no siempre están presentes.

Alguna vez escuché de alguien: lo que les das a los hijos; es lo que les quitas y paradójicamente como padres les pedimos “que valoren lo que tienen” pero ¿realmente lo pueden valorar si no lo han carecido?

En todo esto no he mencionado todavía la vivencia, información y ejercicio de la sexualidad en este mundo cibernético sobreinformado; en donde existen tantas opciones y no todas adecuadas a los valores que tenemos y deseamos inculcarles a nuestros hijos; el cuestionamiento es si nuestras acciones, realmente dan el mensaje que buscamos. Erich Fromm, Gilles Lipovetsky; entre otros, hablan de que actualmente nuestros valores están depositados en el Tener vs el Ser y con ello se ha generado una era de vacío en donde el principal problema es que no hay un proyecto, un afán, existe un sentimiento de sin razón y eso puede comprobarse en el incremento en adicciones y suicidios en los adolescentes.

Como padres, necesitamos replantear qué estamos haciendo y si lo que estamos haciendo realmente es congruente con lo que hablamos y pensamos; ya que si no existe una congruencia, esto lleva a la confusión a nuestros hijos. ¿Qué necesidades emocionales hemos cubierto, cuáles no hemos tomado en cuenta; incluso, cuáles son mis carencias como padre, madre, como pareja? Ya que si yo mismo carezco, es obvio que no puedo brindarle a otro.

Cada etapa de la vida del ser humano tiene diferentes necesidades: psicológicas, emocionales, afectivas, sociales, etc. y la invitación es saber:

¿Cómo transité cada etapa y que bagaje traigo para compartir y guiar la vida de otros?

Es empezar por cuestionar realmente ¿cómo estoy yo? Ya que en la medida en que yo esté en armonía conmigo; podré modelar para quienes me siguen en mi árbol genealógico.

- ¿Qué es el amor?

- ¿Cómo lo expreso?

- ¿Es recibido como lo expreso?

- ¿Realmente con esta expresión, satisfago la petición o necesidad del otro?

- ¿Dejar ser, es no marcar límites; o marcar límites es una expresión de amor?

Sólo unas cuantas de las preguntas que será importante hacerme a mi mism@ en esta época, en donde posiblemente de quien primero me he alejado… es de mí.