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Yo... Conmigo

yo conmigoPor: Psic. y Sexóloga Mary Carmen Herrera

YO… CONMIGO

A partir de que surge el amor romántico (Siglo XII), y ratificándose a través de los siglos creando estereotipos, incluso en las relaciones entre el hombre y la mujer; como mujeres, hemos aprendido a “ver hacia fuera de nosotros” y fijar nuestras metas, buscando la mirada en el hombre en busca de “nuestro complemento”, significándolo como: dador de vida, de felicidad, seguridad, provisión y bienestar.

Existiendo una gran diferencia a los tiempos remotos, en donde las poderosas eran las Diosas; en el panteón mitológico predominaban ellas y ellas eran las dadoras o negadoras de vida y tenían en sus manos: la felicidad, el bienestar e incluso, el destino de los mortales.

¿Qué sucedió? ¿Cómo es que caímos? y en nuestra época, en nuestro país, nos miramos en un alto índice como seres sin valor; sobre todo, si no hay un hombre junto a nosotros que nos “valide” o sentimos que no merecemos la felicidad por no llenar un estereotipo de belleza (sajones en su gran mayoría) creado por los medios de mercadotecnia; afectando de manera no consciente, más sí lacerante, el concepto de nosotras mismas.

Surgen muchas interrogantes que no expresamos y muchas veces no nos atrevemos a explorar:

¿Cuál es realmente nuestra percepción de la mujer? ¿Conocemos la historia de las mujeres a través de los tiempos? ¿Cómo es nuestra vivencia personal de ser mujer, de nuestra femineidad y de nuestro erotismo? ¿Conocemos el gran potencial erótico, que nos es inherente? o ¿Seguimos viviendo en el aprendizaje de que nuestro cuerpo fue creado para el servicio y el placer del otro, sin apropiarme de mi corporalidad negándome la posibilidad de explorar y reconciliarme con ella?

Estudiosos de la Sexología revelan que casi el 50% de las mujeres en nuestro país padecen anorgasmia y también postulan que las mujeres tenemos un potencial multiorgásmico; ante lo cual, surgen más cuestionamientos:

¿Qué porcentaje corresponde a un compañero que padece una Incompetencia Eyaculatoria?

¿Qué porcentaje nos corresponde por esperar que aún en el erotismo, él sea quien me proporcione placer?

¿Qué porcentaje corresponde a que no me apropio, ni conozco, mi corporalidad?

¿Existe una relación con nosotras mismas? y si existe; ¿bajo qué términos está establecida?; ¿las decisiones que tomamos, o nuestras acciones, son realmente a nuestro favor?

Por supuesto, que esto no implica irse al otro extremo y ahora vincularse en contra; que desgraciadamente, ante los años de silencio, “prudencia” o sometimiento, surge esta última forma de relación, sobre todo en parejas establecidas por muchos años.

Las mujeres necesitamos creer en nosotras mismas “empoderándonos” para crecer. No hemos valorado el infinito potencial que tenemos a niveles, intelectuales, sociales, profesionales, emocionales, afectivos y eróticos.