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La teoría triangular del amor

triangulo verdeEscribe: Mtra. Gloria Romero Carbajal

Terapeuta individual, familiar y de pareja

El psicólogo estadounidense Robert Sternberg (1985) caracteriza el amor en una relación según tres componentes diferentes: intimidadpasión y compromiso:

  1. La intimidad, entendida como aquellos sentimientos dentro de una relación que promueven el acercamiento, el vínculo, la conexión y principalmente la autorrevelación. O dicho de otra forma el afecto hacia otra persona que surge de los sentimientos de cercanía, vínculo afectivo y relación, implica el deseo de dar, recibir y compartir.

 

La intimidad en general es el acercamiento y lealtad mutua en el plano emocional y físico. Por intimidad emocional nos referimos al conocimiento y aceptación mutua de aquellos aspectos emocionales que no suelen ser compartidos de manera pública. Tal vez sólo con algunas amistades, o en terapia. Implica un compromiso diario por conocer y compartir aquellas cosas que preocupan y ocupan a nuestra pareja. Es escucharle con atención, preguntar con interés acerca de su vida diaria y aceptar sus puntos de vista con respuestas que promuevan la apertura al diálogo.

La intimidad física por su parte es saber compartir con amor y placer el cuerpo con el otro, sobre la base de respeto, aceptación y gusto. Se refiere a la dinámica de intercambio coital – erótico en el que cada miembro expresa su afecto, ternura y deseo sexual con su pareja. Implica la aceptación y disfrute del otro tanto en su cuerpo como de sus sentimientos y situaciones que no suele compartir de manera abierta con otras personas.

 

2. La pasión, como estado de intenso deseo de unión con el otro, como expresión de deseos y necesidades, gran deseo coital o romántico acompañado de excitación psicológica.

La pasión se refiere a la sensación de gusto, deseo, “química” que se percibe por el otro. Se puede tener muchas amistades y disfrutar de su compañía; pero la pasión implica un movimiento de acercamiento, erotismo y deseo por el intercambio y gusto sexual con el otro. Es una fuerza de atracción que nos conduce a desear y disfrutar al otro por su cuerpo, su presencia y su expresión afectiva. No todas las personas despiertan esa misma pasión. En este sentido cabe la honestidad y no iniciar una relación de pareja cuando no existe pasión alguna.

Por su parte, la pasión se puede desarrollar cuando nos hacemos responsables del incremento de nuestra capacidad de sentir y disfrutar en todas sus expresiones nuestra vida, tanto por lo que comemos, olemos, vemos, escuchamos, tocamos.

 

3. La decisión o compromiso, la decisión de amar a otra persona y el compromiso por mantener ese amor. Este componente implica mantener la relación en los buenos y en los malos momentos.

El compromiso es la decisión de formar un vínculo seguro en el que la persona sabe que cuenta con el otro y que existe reciprocidad en ese vínculo. En este sentido, ambos miembros de la pareja comienzan a pensar en términos del “nosotros” y no sólo en términos individuales. Este compromiso conduce a compartir la vida con una óptica de trascendencia hacia el futuro y no se enfoca sólo en el presente. Por ello, las decisiones se comparten y se acuerdan mutuamente para no afectar al otro.

Si no existe el compromiso, tarde o temprano cualquier relación se acaba; a menos de que se considere aventura, pero en este caso, ya no es relación. Por eso el compromiso consiste en la actitud de generar condiciones de posibilidad, basadas en hechos, para que uno sienta que cuenta con el otro y viceversa. El compromiso implica un vínculo de pertenencia y apoyo mutuos y también genera confianza. Ésta es la base del compromiso.

Las diferentes etapas o tipos de amor pueden ser explicados con diferentes combinaciones de estos elementos. De acuerdo con Sternberg, una relación basada en un solo elemento es menos probable que se mantenga que una basada en dos o en los tres.

 

Falta de amor: No existe pasión ni intimidad ni compromiso. No es una forma de amor, puesto que no existe amor en ninguna de sus manifestaciones.

Cariño: En este caso, no debe tomarse en un sentido trivial. Este es el cariño íntimo que caracteriza las verdaderas amistades, en donde se siente un vínculo y una cercanía con la otra persona, pero no pasión física ni compromiso a largo plazo.

Encaprichamiento: Es lo que comúnmente se siente como «amor a primera vista». Sin intimidad ni compromiso, en cualquier momento.

Amor vacío: Existe una unión por compromiso, pero la pasión y la intimidad han muerto. No sienten nada uno por el otro, pero hay una sensación de respeto y reciprocidad. En los matrimonios arreglados, las relaciones suelen comenzar con un amor vacío.

Amor romántico: Las parejas románticas están unidas emocionalmente (como en el caso del cariño) y físicamente, mediante la pasión, pero no en el compromiso de estar juntos. Por ejemplo, sería un amor de verano o relaciones de muy corta duración.

Amor sociable o de compañía: Se encuentra frecuentemente en matrimonios en los que la pasión se ha ido, pero hay un gran cariño y compromiso con el otro. Suele suceder con las personas con las que se comparte la vida, aunque no existe deseo sexual ni físico. Es más fuerte que el cariño, debido al elemento extra que es el compromiso. Se encuentra en la familia y en los amigos profundos, que pasan mucho tiempo junto en una relación sin deseo sexual.

Amor fatuo o loco: Se da en relaciones en las que el compromiso es motivado en su mayor parte por la pasión, sin la estabilizante influencia de la intimidad.

Amor consumado: Es la forma completa del amor. Representa la relación ideal hacia la que todos quieren ir pero que aparentemente pocos alcanzan. Sin embargo, Sternberg señala que mantener un amor consumado puede ser aún más difícil que llegar a él. Enfatiza la importancia de traducir los componentes del amor en acciones. «Sin expresión —advierte—, hasta el amor más grande puede morir». El amor consumado puede no ser permanente. Por ejemplo, si la pasión se pierde con el tiempo, puede convertirse en un amor sociable.

 

Otros aspectos que se consideran muy importantes son:

4. Lealtad. Como en el espacio de la pareja y en el que se descubren las áreas vulnerables del otro y se generan irremediablemente conflictos, la lealtad consiste en el manejo y resolución de éstos con el otro, sin involucrar o informar a terceros (padres, hermanos y/o amigos). Se es leal con la pareja cuando no se hacen públicas aquellas áreas que pertenecen a la “sombra” o vulnerabilidad del otro.

Cuando los conflictos no pueden ser resueltos y rebasan las posibilidades de los miembros de la pareja, se puede recurrir a un especialista o terapeuta que se comprometa con la relación en sí misma y no por algún miembro de la pareja. Pero cuando ante los conflictos se comparten e involucran a familiares o amigos, entonces se es desleal. En muchas ocasiones las personas recurren a las amigas o familiares, esto genera conflictos y mayor distancia entre los miembros de la familia y la pareja, pero; cuando se da la reconciliación entre la pareja, lamentablemente la relación ya se encuentra dañada o deteriorada entre uno de los miembros de la pareja y la familia o amistades del otro. Por eso: “la ropa sucia se lava en casa”.

 

5. Honestidad. Es la búsqueda constante de congruencia entre lo que se siente, piensa, se dice y se hace o actúa. Implica la búsqueda de opciones de acuerdo con lo que realmente quiere uno mismo y no “sacrificar” consistentemente los sueños personales por el mantenimiento de una relación. Sólo sobre la base de la honestidad mutua se finca el respeto, la confianza, el mejor manejo de conflictos y el desarrollo personal y como pareja. Si no se es amado por ser uno mismo, entonces la relación no vale la pena. Cualquier ser humano tiene el derecho a ser amado por sí mismo y no por cumplir con un rol ajeno a sí.

 

6. Respeto. Se entiende por respeto a la actitud de apreciar al otro por lo que es, aceptar lo diferente sin tratar de moldearlo o cambiarlo de acuerdo con expectativas personales. Ya Virginia Satir (2005) ha señalado que las semejanzas unen a las personas y el respeto por las diferencias es el verdadero amor. “Quiero amarte sin aferrarme, apreciarte sin juzgarte, unirte a ti sin invadirte, invitarte sin exigirte, dejarte sin sentirme culpable, criticarte sin hacer que te sientas culpable y ayudarte sin ofenderte. Si puedo obtener de ti el mismo trato, podremos conocernos verdaderamente y enriquecernos mutuamente”. Satir (2005)

 

 

Referencias Documentales:

Satir, Virginia. (2005) En contacto íntimo. Como relacionarse con uno mismo y con los demás. Pax México.

Sternberg, Robert. (1989) El triángulo del amor. Paidós México

Resiliencia. El arte de resurgir a la vida

Resiliencia abrilLA RESILIENCIA:

El Arte de Resurgir a la vida

Por Mtra. Yolanda González Munguía

 

Como seres humanos a pesar de vivir en diferentes condiciones, por lo menos en algún momento de la vida, las dificultades nos han hecho tocar fondo.  De hecho, a veces se ha dicho que hay que tocar fondo para poder tomar consciencia y levantarse, puesto que, si permitiéramos que ganase la situación adversa, nuestras vidas perderían toda conducción y sentido.

La resiliencia es, en términos de ingeniería, la capacidad de un material para recobrar su forma original después de someterse a una presión deformadora. Retomando lo anterior, entonces la resiliencia es la capacidad de volver al estado natural, especialmente después de alguna situación crítica e inusual.

Resiliencia también significa volver a la normalidad y es un término derivado del latín, del verbo, resilio, resilire que significa “saltar hacia atrás, rebotar”.

En el ámbito de la psicología, se ha retomado la acepción de esta palabra para referirse a la capacidad que una persona posee para superar funcionalmente las condiciones adversas de la vida. Dicha capacidad la tienen los seres humanos que han enfrentado situaciones dolorosas y difíciles, incluso traumáticas y han salido fortalecidos al ser transformados por ellas.

Apostar por la resiliencia significa animar en las personas la fuerza de sobrellevar situaciones destructivas y reconstruir su amor propio y su vida. Despertar la convicción de que es posible superar traumas y luchar por una vida digna, son las pautas que definen el trabajo de ayuda basado en la resiliencia.

Ser resiliente no significa no sentir malestar, dolor emocional o dificultad ante las adversidades. Por ejemplo, la muerte de un ser querido, una enfermedad grave, la pérdida del trabajo, problemas financieros serios, etc., son sucesos que tienen un gran impacto en las personas produciendo una sensación de inseguridad, incertidumbre y dolor emocional.  Aun así, las personas logran, por lo general, sobreponerse a esos sucesos y construir una vida funcional a lo largo del tiempo.

Una persona resiliente es aquella que en un momento de su vida fue asertiva y convirtió el dolor en una virtud; casos como el sufrimiento de una enfermedad, la pérdida de un ser humano pérdida de cualquier parte de su cuerpo, etc.

La resiliencia no es algo estático, es un proceso único que depende de cada persona y la buena noticia es que implica una serie de conductas y formas de pensar que cualquier persona puede aprender y desarrollar, si lo desea y se compromete.

Entre dichas conductas se mencionan:

  • La capacidad para hacer planes realistas y seguir los pasos necesarios para llevarlos a cabo.
  • Una visión positiva de sí mismos y confianza en sus fortalezas y habilidades.
  • Destrezas en la comunicación y en la solución de problemas.
  • La capacidad para manejar sentimientos e impulsos constructivamente
  • Activar las habilidades en momentos difíciles
  • Vivir con sentido del humor
  • Practicar la espiritualidad
  • Aprender de los errores
  • Ser Proactivo
  • Practicar el desapego

El lema de las personas resilientes es: “En medio de toda dificultad, hay una oportunidad”

Finalmente, comprender la resiliencia es maravillarse más ante los increíbles recursos del ser humano, es recordar que cada ser es responsable de su vida y de resignificar el dolor.

Referencia bibliográfica

Poletti, R. y Dobbs, B. (2008) La Resiliencia, el arte de resurgir a la vida, Lumen: México.

 

Si estás atravesando por una crisis en tu vida, te invitamos al taller “Transformando una Crisis en Oportunidad” en donde se te brindarán herramientas para afrontarla desde un enfoque resiliente.

Sábado 25 de marzo de 9:00 a 18:00 hrs.

¿Qué es el Yoga?

YogaIniciamos clases el jueves 9 de marzo 2017 de 10:30 a 12:00 hrs.

Escribe la Lic. Julissa Ortíz N.

Cuando la gente acude por primera vez a una clase de Yoga, generalmente llegan buscando algo más que ejercicio. Posiblemente porque en repetidas ocasiones han escuchado comentarios como: “Comienza tu práctica y de pronto notarás que tu vida poco a poco comienza a cambiar.” Esto es porque el Yoga es una disciplina que implica un trabajo integral ayudando al practicante en el conocimiento de sí mismo a partir del despertar de su conciencia. En el caso del Hatha Yoga, se hace a través del cuerpo, convirtiéndose éste, en una meditación en movimiento.

 

Yoga es una palabra sánscrita que significa unir o juntar, es tomada de la raíz yug y su traducción es unión. Se refiere a la unión de la mente con el cuerpo y el espíritu. Se funden la máxima evolución del cuerpo, con la máxima evolución de la mente, teniendo como resultado una perfecta amalgama entre la compasión y la sabiduría. Es una filosofía india cuyo principal objetivo es erradicar el sufrimiento.

 

En la India existen diversas filosofías, pero las más relevantes se concretan a seis ortodoxas: Nyâya, Vaisheshika, Mîmâmsa, Sânkhya, Vedânta y YOGA y tres heterodoxas que ya involucran una religión siendo éstas: Cârvâka, Jainismo y Budismo. Esta filosofía de Yoga a su vez cuenta con siete diferentes escuelas: Raja, Jñana, Bhakti, Mantra, Karma, Tantra y Hatha; siendo ésta última la que implica el conocimiento de sí mismo por medio del cuerpo y su movimiento. La escuela filosófica de Hatha Yoga es conocida en occidente simplemente como Yoga, resultando ser una práctica física que permea una filosofía.

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¿Cuánto tiempo duele la pérdida por un divorcio?

Por  Lic. Claudia Torres G.

Abogada familiar,  corporativa y negociadora

Orientadora Familiar y de Pareja

Autora del libro “¡POR FAVOR NO LO HAGA!”

El divorcio es una gran pérdida, aunque evidentemente para que uno de los miembros de la pareja o ambos tomen la   decisión de divorciarse tuvieron que pasar una serie de eventos que hicieran  imposible ya la convivencia, en el que ya no tuvieron más remedio que finiquitar tan mala relación, pero  también  el divorcio no solo  envuelve la pérdida de la pareja, el divorcio conlleva  una serie de pérdidas muy profundas, como lo es la pérdida de la convivencia con los hijos, o  posiblemente tan simples o tan significativas como lo pueden ser  la pérdida del grupo de amigos, el proyecto de vida, el sueño de envejecer juntos,  el de saber que cada día puedes llegar a un puerto seguro, el de la vida en familia, el de la pérdida de la familia de la pareja a quienes en ocasiones se les llega a querer tanto o más que a la misma familia… ¿Lo habías pensado?, ¿Lo has vivido?

En un proceso de divorcio no sólo pierdes a la pareja,  no es un duelo único, no es sólo a “alguien” o una relación  a la que pierdes , en realidad dejas muchos amores en el camino: Leer más

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